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Rutas fáciles en Picos de Europa: senderismo para todos los niveles
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Los Picos de Europa pueden intimidar a primera vista. Sus cumbres rocosas y su fama de territorio montañero serio hacen que muchas personas piensen que necesitan ser alpinistas experimentados para disfrutar de este parque nacional. Pero la realidad es bien distinta: también existen opciones accesibles que permiten descubrir la belleza de estos montes sin grandes complicaciones técnicas. No todas las rutas de Picos de Europa son fáciles, eso está claro. La Ruta del Cares, por ejemplo, aparece clasificada como muy dura en Turismo Asturias, y hay decenas de senderos que requieren preparación física considerable y experiencia en montaña. Sin embargo, existe un abanico de opciones más tranquilas que abren las puertas del parque a familias, personas mayores, o simplemente a quienes prefieren paseos relajados antes que aventuras épicas.
Entendiendo los niveles de dificultad
Antes de lanzarse a planificar cualquier salida, conviene aclarar qué significa exactamente "ruta fácil" en el contexto de los Picos de Europa. No es lo mismo un paseo urbano por el centro de Oviedo que una caminata sencilla en alta montaña, aunque ambas puedan catalogarse como actividades poco exigentes.
En el entorno de los Picos, una ruta fácil suele implicar senderos bien marcados, con desniveles moderados y sin tramos técnicos que requieran usar las manos. Pero eso no significa que sea un terreno completamente llano o que puedas hacerla en zapatillas de ciudad. El suelo puede ser irregular, las piedras sueltas están presentes, y el clima de montaña cambia más rápido que en la costa.
La clave está en distinguir entre tres categorías: el paseo sencillo, la ruta familiar, y la ruta de montaña propiamente dicha. El paseo sencillo apenas presenta desnivel y se puede hacer con calzado normal, aunque siempre es recomendable algo con suela antideslizante. La ruta familiar tiene ya un componente de senderismo real, con algo de desnivel y terreno natural, pero sigue siendo accesible para niños acostumbrados a caminar. La ruta de montaña, incluso en su versión "fácil", exige ya cierta preparación, calzado adecuado y respeto por las condiciones meteorológicas.
La zona de referencia: entorno de Covadonga
El entorno de Buferrera y del Centro de Visitantes Pedro Pidal concentra algunos de los paseos más accesibles de la vertiente asturiana del parque. Esta zona tiene la ventaja de contar con infraestructuras de apoyo, como aparcamientos, paneles informativos y servicios, que facilitan la planificación de salidas tranquilas.
La Ruta de los Lagos de Covadonga figura en Turismo Asturias como un recorrido circular de baja dificultad con inicio habitual en Buferrera. Turismo Asturias también presenta la ruta circular de los Lagos como una opción adecuada para muchos planes tranquilos y familiares. Esta información oficial es importante porque ofrece garantías sobre la accesibilidad real del recorrido.
Ruta circular de los Lagos de Covadonga
Nivel de dificultad: Baja
Tipo de recorrido: Circular
Punto de partida: Buferrera
Duración aproximada: Entre 2 y 4 horas, dependiendo del ritmo y las paradas
Este recorrido conecta los dos lagos principales de Covadonga, el Enol y el Ercina, a través de senderos bien definidos y con señalización clara. El terreno es de montaña, con zonas de hierba, piedra suelta y algún tramo con humedad, pero sin dificultades técnicas.
La belleza del paisaje compensa sobradamente el esfuerzo. Los lagos reflejan las cumbres circundantes, y el entorno pastoral, con los rebaños de vacas y ovejas que pastan en libertad durante los meses cálidos, aporta un toque bucólico que contrasta con la grandiosidad de las montañas.
Una ventaja adicional de esta ruta es su flexibilidad. Se puede adaptar el recorrido según las condiciones del día o las ganas del grupo. Hay quien se conforma con llegar al primer lago y volver, mientras que otros aprovechan para explorar los alrededores y prolongar la jornada.
Factores a considerar antes de salir
Climatología y época del año
El tiempo en los Picos de Europa es más caprichoso que en la costa asturiana. Puede amanecer despejado y nublarse en cuestión de minutos, o llover en las cumbres mientras hace sol en los valles. Esta variabilidad obliga a llevar siempre algo de abrigo y protección para la lluvia, independientemente de cómo se vea el cielo al salir de casa.
Los meses de primavera y verano ofrecen las mejores condiciones para rutas fáciles, pero incluso entonces hay que estar preparado para cambios súbitos. En otoño, la belleza de los colores compensa la mayor inestabilidad meteorológica, pero conviene ser más prudente con la elección de rutas y horarios.
El invierno transforma completamente el paisaje. La nieve puede hacer impracticables senderos que en verano son sencillos, y las condiciones de seguridad cambian radicalmente. Durante esta época, las rutas catalogadas como fáciles en otras estaciones pueden requerir experiencia invernal y material específico.
Equipamiento básico
Aunque hablemos de rutas fáciles, el equipamiento sigue siendo importante. El calzado adecuado marca la diferencia entre una jornada cómoda y una experiencia desagradable. Las botas de senderismo, o al menos zapatillas deportivas con suela adherente, son prácticamente imprescindibles.
La ropa debe seguir el principio de las capas: una camiseta transpirable, una chaqueta o forro polar para el frío, y una prenda impermeable para la lluvia. Los pantalones largos protegen las piernas de arañazos y picaduras, especialmente cuando hay vegetación cerca del sendero.
En la mochila no pueden faltar agua suficiente, algo de comida, protección solar, y un pequeño botiquín con lo básico para atender rozaduras o pequeñas heridas. Un mapa de la zona, aunque la ruta parezca obvia, siempre es una precaución inteligente.
Horarios y planificación
Las rutas de montaña, por fáciles que sean, se disfrutan mejor si se planifican con tiempo suficiente. Salir pronto permite aprovechar las mejores horas de luz y evitar las aglomeraciones en los puntos más populares.
Conviene calcular el tiempo de manera conservadora, especialmente si hay niños o personas poco habituadas al senderismo en el grupo. Una ruta que en teoría dura dos horas puede convertirse fácilmente en tres si hay paradas frecuentes, y eso está bien: el objetivo es disfrutar, no batir récords.
La hora de regreso también requiere atención. La montaña de noche es territorio para expertos, y perderse en senderos que de día parecen evidentes es más fácil de lo que parece una vez que oscurece.
Alternativas según el perfil del grupo
Para familias con niños pequeños
Los niños pequeños tienen su propio ritmo y sus propias motivaciones. Una ruta que les parezca interminable a los adultos puede ser fascinante para ellos si hay elementos que capten su atención: animales, riachuelos, piedras curiosas, o simplemente la libertad de correr por espacios abiertos.
En este contexto, la zona de los Lagos de Covadonga funciona especialmente bien. Los niños pueden ver vacas y ovejas, hay zonas llanas donde correr sin peligro, y el objetivo (llegar a los lagos) es tangible y comprensible. Además, si la caminata se hace demasiado larga, siempre es posible dar media vuelta sin sensación de fracaso.
La clave está en gestionar las expectativas. No se trata de completar un recorrido determinado, sino de pasar tiempo en la naturaleza de manera agradable para todos. A veces, eso significa parar cada cinco minutos para examinar una flor o tirar piedras a un charco.
Para personas mayores o con movilidad limitada
Las personas mayores o con limitaciones de movilidad también pueden disfrutar de los Picos de Europa, aunque la elección de rutas debe ser más cuidadosa. En estos casos, los paseos cortos cerca del Centro de Visitantes Pedro Pidal pueden ser una buena opción, ya que permiten respirar el aire de montaña y disfrutar de las vistas sin grandes exigencias físicas.
Es recomendable informarse previamente sobre el estado de los senderos, ya que condiciones que apenas molestan a personas jóvenes (piedra suelta, pequeños charcos, ligeras pendientes) pueden convertirse en obstáculos serios para quien tiene dificultades de equilibrio o articulares.
La compañía de personas con experiencia en montaña es especialmente valiosa en estos casos, ya que pueden evaluar sobre el terreno si las condiciones son adecuadas y tomar decisiones de seguridad con conocimiento de causa.
Para principiantes en senderismo
Quienes se acercan por primera vez al senderismo encuentran en las rutas fáciles de los Picos de Europa un campo de entrenamiento ideal. El entorno es lo suficientemente montañoso como para ofrecer una auténtica experiencia de naturaleza, pero sin las complicaciones técnicas o los riesgos de rutas más exigentes.
Para este perfil, es especialmente importante no sobrestimar las propias capacidades. Empezar por rutas cortas y bien documentadas permite ir ganando confianza y experiencia sin exponerse a situaciones comprometidas.
También es útil acompañarse de personas con más experiencia, al menos en las primeras salidas. Los veteranos del monte pueden enseñar pequeños trucos que marcan la diferencia: cómo ajustarse las botas, cómo distribuir el peso en la mochila, cómo leer las señales del tiempo, o simplemente cómo moverse de manera eficiente por terreno irregular.
Más allá de los Lagos: otras opciones accesibles
Senderos desde el Centro de Visitantes
El Centro de Visitantes Pedro Pidal no solo es un punto de información, sino también el inicio de varios senderos cortos que permiten familiarizarse con el entorno sin grandes compromisos. Algunos de estos recorridos están pensados específicamente para ser accesibles, con paneles explicativos que ayudan a comprender la geología, la flora y la fauna de la zona.
Estos paseos tienen la ventaja de estar muy cerca de la infraestructura de apoyo, lo que proporciona seguridad adicional para quienes no están acostumbrados a moverse por terreno natural. Además, suelen estar bien mantenidos y señalizados.
Rutas temáticas y educativas
En la zona de Covadonga y sus alrededores existen también opciones con componente educativo, que combinan el ejercicio físico suave con el aprendizaje sobre el entorno natural. Estas rutas suelen incluir puntos de interés geológico, botánico o faunístico, marcados con paneles explicativos.
Este tipo de recorridos funciona especialmente bien para grupos con intereses diversos, ya que ofrece contenido adicional más allá del simple hecho de caminar. Los niños en edad escolar suelen responder bien a este enfoque, ya que satisface su curiosidad natural sobre el mundo que les rodea.
Preparativos específicos para cada estación
Primavera: renacimiento y precauciones
La primavera en los Picos de Europa es una época especialmente atractiva para las rutas fáciles. La nieve se retira de las zonas bajas, la vegetación reverdece, y las temperaturas se vuelven más agradables para caminar. Sin embargo, también es una estación de contrastes, con días cálidos que pueden alternar con jornadas frías y húmedas.
Durante esta época, los senderos pueden conservar humedad y barro de las lluvias y el deshielo, lo que los hace más resbaladizos. El calzado con buena adherencia se vuelve aún más importante, y es recomendable llevar ropa de abrigo aunque el día comience siendo cálido.
La primavera también trae consigo una explosión de vida silvestre. Los rebaños suben a los pastos altos, los pájaros están más activos, y la floración añade color al paisaje. Para los aficionados a la fotografía de naturaleza, puede ser una época especialmente gratificante.
Verano: la temporada alta
El verano es cuando más gente se acerca a los Picos de Europa, y por buenas razones. Las condiciones meteorológicas son más estables, los días son largos, y la mayoría de senderos están en su mejor estado de conservación. Sin embargo, esta popularidad también significa mayor masificación en los puntos más conocidos.
Para evitar las aglomeraciones, conviene madrugar. Las primeras horas de la mañana no solo ofrecen tranquilidad, sino también mejor luz para fotografía y temperaturas más frescas para caminar. Además, durante el verano, las tardes pueden traer tormentas de desarrollo rápido, especialmente en julio y agosto.
La protección solar se vuelve imprescindible. A la altitud de los Lagos de Covadonga, la radiación es más intensa que a nivel del mar, y el reflejo del agua puede intensificar la exposición. Gorra, gafas de sol y crema protectora son tan importantes como las botas.
Otoño: colores y tranquilidad
El otoño puede ser la estación más hermosa para visitar los Picos de Europa, aunque también la más impredecible meteorológicamente. Los colores del hayedo y los pastizales crean un espectáculo visual incomparable, y la menor afluencia de visitantes permite disfrutar de los paisajes con más tranquilidad.
Sin embargo, el tiempo se vuelve más caprichoso. Las nieblas son frecuentes, especialmente por las mañanas, y las lluvias pueden presentarse sin mucho aviso. La diferencia de temperatura entre las horas centrales del día y la mañana o el atardecer también se acentúa.
Durante esta época, la planificación debe ser más flexible. Tener rutas alternativas más cortas, o simplemente estar dispuesto a cambiar de planes según las condiciones del momento, es parte de la experiencia otoñal en la montaña.
Aspectos de seguridad y responsabilidad
Informar sobre los planes
Aunque se trate de rutas fáciles, informar a alguien sobre los planes de la jornada es una precaución básica de seguridad. Dejar dicho dónde se va, qué ruta se piensa hacer, y cuándo se espera volver puede ser crucial en caso de cualquier imprevisto.
Esta precaución es especialmente importante si se va en grupo pequeño o solo. Los accidentes pueden ocurrir incluso en senderos sencillos, y tener un plan de comunicación previo facilita enormemente cualquier tarea de rescate
Casa Maru es una casa rural en Santillan, Amieva, a las puertas de los Picos de Europa. Si estas organizando una escapada tranquila por el oriente de Asturias, puedes ver la casa o escribirnos con tus fechas e ideas de viaje.
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